Hola de nuevo!
Bueno, como veis, todavia sigo viva. Una sensación rara me invade. Por un lado es una sensación de libertad, pues cada vez que suena un teléfono sé con certeza que no es el mío. Pero por otro lado tengo una sensación de dependencia de esa libertad. No sé si me explico. Esa libertad hace que esté enganchada a ella.
Hoy he ido a un concierto, y en medio sonaba un móvil. No se puede evitar pensar "¿será el mío que se me ha olvidado apagar?", y casi miro el bolso y todo. Pero claro, el mío seguro que no era. Y aún así una cierta ansiedad te domina y casi me lleva a mirarlo por si acaso.
En fín, espero a mañana a ver que tal me va.
Saludos a todos.
Gema
Bueno, como veis, todavia sigo viva. Una sensación rara me invade. Por un lado es una sensación de libertad, pues cada vez que suena un teléfono sé con certeza que no es el mío. Pero por otro lado tengo una sensación de dependencia de esa libertad. No sé si me explico. Esa libertad hace que esté enganchada a ella.
Hoy he ido a un concierto, y en medio sonaba un móvil. No se puede evitar pensar "¿será el mío que se me ha olvidado apagar?", y casi miro el bolso y todo. Pero claro, el mío seguro que no era. Y aún así una cierta ansiedad te domina y casi me lleva a mirarlo por si acaso.
En fín, espero a mañana a ver que tal me va.
Saludos a todos.
Gema
Hola Gema!
ResponderEliminarHay que ver qué valiente eres. Yo he salido esta mañana a llevar a los niños al cole sin móvil y parecía que se me venía el mundo encima. Es increíble cómo esos cacharritos se han colado en nuestras vidas y se han hecho imprescindibles.
Yo, por otro lado, me reconozco adicta al ordenador y, lo que es peor, tengo unos problemas grandísimos de cuello y garganta por pasar tantas horas delante de él, así que voy a ir teniendo que recortarme un poco. No sé si podré soportarlo.
Bueno, muchos besos y ánimo, que ya te queda menos.